Motauros 2026 ya calienta motores en Tordesillas del 15 al 18 de enero con una propuesta que va mucho más allá de la moto y la convivencia. Quien se acerque este año se encontrará con cuatro días intensos de rutas, actos moteros y homenajes, pero también con una programación musical sólida y claramente orientada al rock y al metal, pensada para animar las noches más frías del invierno castellano.
La carpa principal del área de Valdegalindo volverá a ser el epicentro nocturno de la concentración, con conciertos jueves, viernes y sábado y una clara escalada de potencia según avanza el fin de semana. Desde rock clásico y urbano hasta metal estatal, Motauros reafirma una identidad musical propia y coherente con su público.
Jueves 15 de enero: arranque rockero para romper el hielo
La música comienza desde el primer día. El jueves por la noche, tras la apertura de la zona de acampada y las primeras actividades, Motauros da el pistoletazo de salida a los conciertos con dos bandas de corte rock. A las 21:00 suben al escenario Los Sultanes, una formación ideal para abrir el evento con rock directo, sonido clásico y temas pensados para entrar en ambiente.
Sin pausa, a las 22:45, llega Cassiopea, que continúa la noche con un repertorio más potente, preparando el terreno para lo que vendrá los días siguientes. La jornada se cierra con sesión de DJ, pero el mensaje ya queda claro desde el primer día: la música importa.
Viernes 16 de enero: el metal toma el control
El viernes es, sin discusión, la noche más metalera de Motauros 2026. Tras la cena motera, la carpa principal se transforma en una auténtica sala de conciertos. A las 22:00 actúa Avalanch, uno de los grandes nombres del metal español. Con décadas de trayectoria, la banda ofrece un directo sólido, épico y muy reconocido dentro del género, convirtiéndose en uno de los platos fuertes del fin de semana.


A medianoche llega el turno de Saurom. La banda despliega su característico metal épico y contundente, con una puesta en escena poderosa y un sonido que encaja a la perfección con el espíritu de Motauros. Es, probablemente, el concierto más esperado por los aficionados al metal duro. La madrugada continúa a las 02:00 con Zed LeppeLin, tributo a Led Zeppelin, aportando un giro hacia el rock clásico sin perder intensidad. El cierre lo pone la fiesta con DJ hasta bien entrada la noche.
Sábado 17 de enero: festival, variedad y un gran cierre popular
El sábado combina actividades durante todo el día con una programación musical muy completa por la tarde y la noche. Entre las 17:00 y las 21:00 se celebra el 15º Festival de Música Motauros, con dos actuaciones destacadas: a las 17:00 BB Horse, rock directo y actitud de carretera, y a las 18:45 Rock Raiders, una propuesta potente, pensada para el directo y el público motero.

Ya de madrugada, a las 00:00, llega uno de los conciertos más multitudinarios del fin de semana: Despistaos. Con un estilo más accesible y popular de rock estatal, la banda aporta el contrapunto melódico a un programa dominado por guitarras duras, asegurando un lleno absoluto en la carpa principal.
Acceso a los conciertos: entradas y normas importantes
Motauros permite el acceso a los conciertos también a personas no inscritas en la concentración, mediante entrada específica (entrada ocio) para el recinto musical, que se adquiere en taquilla según disponibilidad.
La organización piensa en aquellos no moteros que quieren disfrutar de los conciertos y en ambiente, y tanto para viernes como para sábado, tienen una entrada ocio de 19€ cada día.
Con dicha entrada, se puede acceder a todas las actividades que hay, conciertos, Bike Show, zona comercial, etc, pero no se puede acceder a la zona de acampada, reservada exclusivamente a motositas inscritos en Motauros.
Según me han hecho saber desde la organización, las inscripciones de día se pueden comprar ya en los establecimientos colaboradores de Tordesillas, El Soportal, Bar Madrid, El Callejón y Perfumerías Avenida. Además, los días de concentración en taquilla.
Motauros y Pingüinos, dos caminos musicales opuestos
La comparación con Pingüinos es inevitable, pero en lo musical las diferencias son cada vez más claras. Mientras que en Valladolid se sigue apostando por lo de siempre, grupos veteranos, fórmulas seguras y nombres que se repiten, Motauros ha decidido mirar hacia una escena más rockera y claramente metalera.
No se trata de mejor o peor, sino de enfoque. Pingüinos busca el gran público y la nostalgia. Motauros apuesta por potencia, actitud y una identidad más afín al motorista que entiende la música como parte de su forma de vida.
Avalanch, Saurom o incluso la estructura de su festival musical son prueba de que aquí no se programa por inercia. Motauros 2026 demuestra que el rock y el metal no son un complemento: son parte esencial de la experiencia.


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