Si alguna vez te has parado a pensar qué separa a un «motero» de un «motorista», este artículo es para ti. A simple vista, ambos términos parecen apuntar a lo mismo: alguien que anda en motocicleta. Pero si rascamos un poco la superficie, vemos que no son intercambiables. Hay diferencias de actitud, estilo de vida e incluso en las motos que eligen. Vamos a explorarlo con ejemplos y situaciones para que lo tengas claro.
El motero: más que un conductor, un apasionado
Imagina a Juanma. Tiene 40 años, una barba bien cuidada y una Harley-Davidson que brilla como si acabara de salir de la fábrica. Los fines de semana, se junta con un grupo de amigos en una cafetería al borde de la carretera. Hablan de rutas épicas, como esa vez que cruzaron la montaña bajo la lluvia, y planean su próximo viaje de tres días. Para Juanma, la moto no es solo un vehículo: es parte de quién es. Su chaqueta tiene parches de los eventos a los que ha ido, y no menos pegatinas en las alforjas que le puso hace ya 5 años. Su su garaje está lleno de herramientas para ajustar cada detalle de su máquina, que por cierto, no se parece en casi nada a la que sacó del concesionario Harley de Madrid, ya que tienen un montón de modificaciones.
Ser motero es abrazar un estilo de vida. No se trata solo de conducir, sino de la libertad que sienten en la carretera, el sonido del motor retumbando y esa sensación de pertenecer a una comunidad. Las motos que eligen suelen reflejar esta pasión: modelos clásicos como una Indian Scout, una Triumph Bonneville o una chopper personalizada. Son máquinas con carácter, a menudo más pesadas y pensadas para disfrutar del viaje, no solo para llegar rápido.
Obviamente esto de la Harley y el motero barbud rockero es un estereotipo, pero completamente basado en la realidad. Quien me ha inspirado esta imagen de la introducción existe, pero no se llama Juanma, y hace mucho que cumplió los 40, pero no quiero que venga por aquí a pedir derechos de autor.
Si has estado en concentraciones habrás visto que no todo son cruisers y motacas en el universo motero. Es tan motero el que lleva una Harley como el que lleva una Fazer. Más que el estilo de moto es la actitud ante la vida. De hecho, en España, en la comunidad motera probablemente lo que menos se vean son motos cústom en detrimento de las omnipresentes ge-eses, erres japonesas y sobre todo las reinas de las ciudades, las naked.
Si quieres, te puedo hablar de Asier. Tiene 28 años y después de 4 años con el carnet A2 acaba de sacarse el A. Por fin ha podido comprarse la moto de sus sueños: una flamante GSX-8R que estrenó en la quedada semanal con Txolo, Ainhoa, Rafa. Sus amigos llevan monturas con mucha personalidad: Txolo mima su Ninja de 2016 como si fuera su hija, Ainhoa pilota una Street Triple del año pasado, y Rafa rueda con una R6 que tiene más kilómetros que el autobús de Barón Rojo.
Siempre que pueden, los cuatro salen a rutear por su Vizcaya natal los sábados o domingos por la mañana, disfrutando de las curvas camino a Elantxobe o cualquier otro pueblecito costero. Se consideran moteros, porque la moto no es solo un medio de transporte, sino una parte esencial de su tiempo libre, sus intereses y su forma de vida.
El motorista: práctico y al grano
Ahora te pongo el caso de Chema y Laura. Tienen 48 y 34 años respectivamente, viven en la ciudad y usan una scooter Yamaha Tricity 300 él y una Keeway de 125 de segunda mano ella, que pilló a muy buen precio y que además se puede llevar con el B. Son el vehículo perfecto para moverse entre el tráfico y llegar rápido a todos los sitios.
No hay un especial apego emocional ni reuniones con amigos moteros; simplemente, necesitan algo ágil, eficiente y fácil de estacionar. Cuando terminan el día, guardan el casco y se olvidas del tema hasta el día siguiente. Ella le puso cofre a su moto para que resulte más funcional. Él optó por un modelo de 3 ruedas porque le parecía mas estable y seguro.
El motorista es pragmático. Conduce una moto porque es útil, ya sea para trabajar, ahorrar tiempo o sortear el caos urbano. Este término también aplica a otros casos: un policía que patrulla en una BMW R 1250 RT (bueno, estos, sobre todo los Guardias Civiles de tráfico, algo de motero tienen todos), un turista que alquila una Vespa para explorar una ciudad o un estudiante que usa una Honda CB 125 para ir a clases. Las motos aquí suelen ser ligeras, funcionales y económicas: scooters, modelos utilitarios o pequeñas cilindradas que no requieren un mantenimiento obsesivo.
Comparando estilos de vida
Pongamos una situación: un sábado por la mañana. El motero está en su garaje, poniendo a punto su moto, instalando un nuevo accesorio o afinando el toque del embrague mientras escucha su música favorita, listo para salir con su grupo a una ruta de 200 kilómetros. Mientras tanto, el motorista está en la calle, haciendo entregas o yendo al supermercado, sin pensar demasiado en la experiencia de conducir. Uno busca la aventura y la conexión; el otro, la practicidad.
Otro ejemplo: un atasco en hora punta. El motero, con su máquina rugiente, tal vez se frustre porque no puede disfrutar el viaje como quisiera, pero igual aprovecha para lucir su estilo. El motorista, en cambio, agradece la agilidad de su scooter para colarse entre los autos y llegar a tiempo a su destino.
Las motos dicen mucho
Las elecciones de motos también marcan la diferencia. Un motero podría invertir miles en una Ducati Panigale si le gusta la velocidad pura o en una BMW GS si prefiere aventuras off-road con amigos. Son motos que reflejan personalidad y suelen ser un orgullo para sus dueños. Un motorista, por otro lado, probablemente opte por algo como una Kymco Agility o una Suzuki Address: confiables, baratas de mantener y perfectas para el día a día.
¿Y tú qué eres?
El motero vive para la moto; el motorista vive con la moto. Uno ve las dos ruedas como una extensión de su alma, mientras que el otro las usa como una solución práctica. Claro, hay grises: alguien puede empezar como motorista y, con el tiempo, descubrir la pasión de ser motero. Pero en el fondo, la diferencia está en el enfoque. ¿Te identificas más con Juanma y su Harley o con Laura y su Keeway? ¿O quizás eres un poco de ambos? ¡Cuéntame qué opinas! Por cierto yo me considero un 60% motero y un 40% motorista. No podría encasillarme en un solo rol.


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